Acaríciame con tu poesía...
Acaríciame con versos
y palabras de acento.
Acaríciame cuando duermo
en la cuna de tus prosas.
Acaríciame con poemas
Y lléname toda de ti.
En poesía o en prosa
hazme sentir la esencia
del olor de tu piel
para deleite mío.
Acaríciame cuando
Beses mis labios…
Dime que soy tuya y tú mío.
Acaríciame en versos libres
Y sigue atado a mí.
acaríciame al instante.
¡Enamórate de mí!
Déjame en un soneto
-Amor- en dos corazones
que son el tuyo y el mío.
Y que todos sepan que soy
el amor de tus amores.
Déjame en una prosa
todo lo que sientes por mí.
Desnúdame con tus versos
y siente mi cuerpo ardiente
abrazado al tuyo.
Escríbeme en versos
todo lo que de mí quieres
no te quedes con las ganas
de morderme los labios.
En versos o en poesía
poséeme desde el alma
tómame soy toda tuya.
Con letras sin acento
quiero sientas mis ganas
de tenerte conmigo
toda la vida entera.
Te dedico este poema
llenándote de besos
acompañada de sonetos
que con amor te dedico
abrazando tus prosas.
Acaríciame en cada letra
y lléname de tus besos…
En versos o en poesía
nos amaremos sin tildes
y nos llenaremos de besos.
Nos amarnos en punto y seguido
Con ardiente pasión
Y los más ardientes deseos
de amarnos con punto y seguido.
Alicia Pérez Hernández... México
No es la pluma la que escribe, es el alma
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Sepsis de la Sombra
Desmantelé mi armadura para que sintieras mis manos.
Te expuse el rastro de mi camino, la imperfección que me carcome,
el miedo que se adueña de mí como el olor de la sangre podrida.
Y tú, con la miopía de los mediocres,
me miraste como se mira un objeto cualquiera en la acera.
No fui ni el rastro de un amigo en tus pupilas agrieras.
Si guardé silencio, no fue por falta de palabras;
fue para que escucharas el estruendo de mi cuerpo al no poder hablar,
para que la asfixia de mi sombra la sintieras con tu piel.
Buscaba la anestesia, ese \"estoy contigo\"
que nunca brotó de tu mandíbula de cal.
¿Olvidarte? No.
Es el amor el que ha tenido el buen gusto de escupirnos.
Me ha arrojado al asfalto,
y mientras yo sigo en mi trágico recorrido por este broibo de ceniza y sombra,
entiendo que mi abadón es demasiado voraz
para que intentes apagarlo con tu cuero, con tu pulso
o con tus manos deprimientes.
Autor: bethero
20; marzo; 2026