Cuando alguien te quiere de verdad,
tus palabras pesan como el oro
y tu silencio mueve las mareas.
Cuando alguien te quiere de verdad,
tu risa se vuelve hogar
y tu tristeza encuentra refugio.
Cuando alguien te quiere de verdad,
si el latido es compartido,
dos almas aprenden
el antiguo arte de acompasarse.
Cuando alguien te quiere de verdad,
no hay bifurcaciones ni huidas,
solo un sendero que se hace al andar,
sin que nadie desaparezca.
Cuando alguien te quiere de verdad,
el respeto es raíz y sostén,
y el amor, un ajuste paciente
entre dos mundos.
Cuando dos personas se quieren,
el tiempo se pliega,
las horas se vuelven instantes,
y nace una complicidad silenciosa.
Cuando alguien te quiere de verdad,
no hay lucha ni cuentas pendientes,
todo fluye
como ríos que recuerdan el mar.
Cuando alguien te quiere de verdad,
no hace falta preguntar:
el corazón lo sabe.