Stroker

Hola Soledad

Hola soledad…
otra vez tú.

No sé en qué momento
dejaste de ser visita
y te volviste costumbre.

Antes llegabas de vez en cuando,
ahora vives aquí,
entre mis pensamientos
y lo que nunca dije.

Porque sí…
no fue que se fue sin más,
fui yo
el que se quedó callado.

Y tú lo sabes.

Estabas ahí
cuando tuve la oportunidad en las manos
y la dejé pasar
como si el tiempo fuera infinito.

Estabas ahí
cuando preferí el silencio
por miedo,
por dudas,
por no saber quién ser.

Y ahora estás aquí…
recordándomelo todo.

Hola soledad

¿tú también piensas en ella?
¿o eso ya es cosa mía?

Porque yo la veo en todo,
en canciones,
en momentos tontos,
en lo que pudo ser
y nunca fue.

Y duele más eso...
lo que no pasó.

Porque no tengo recuerdos suficientes
para odiar,
ni momentos claros
para soltar.

Solo tengo ideas,
posibilidades,
un “quizás”
que se quedó viviendo en mi cabeza.

Y tú…
tú te alimentas de eso.

Te haces más fuerte
cada vez que imagino
cómo habría sido todo
si hubiera hablado.

Hola soledad…

no sé si quiero que te vayas.

Porque si te vas,
tal vez se va también
lo poco que queda de ella.

Y eso…
eso sí me da miedo.

Así que quédate,
pero no seas tan cruel.

No me repitas cada noche
la misma historia,
no me hagas vivir mil veces
el mismo error.

Déjame descansar un poco…

o al menos,
enséñame
a perdonarme.