EL JUEGO DE ESCONDERSE
En un rincón del parque,
dos niños juegan a esconderse,
como si el aire todavía tuviera bolsillos
donde guardar risas y secretos.
Hoy, casi todos los juegos
navegan en pantallas luminosas,
pero ellos corren bajo el sol,
tejiendo mapas invisibles
entre los árboles y sus miradas.
Cuando él la encuentra,
sus manos se buscan
como dos brújulas extraviadas,
y sus ojos tropiezan
con la vergüenza dulce
de un planeta recién descubierto.
Se sueltan rápido,
como cometas que temen al viento,
y un hombre que pasa cerca
observa en silencio,
sus recuerdos despertando
como globos antiguos que flotan
desde su propia infancia.
Recuerda entonces la tarde
de su primer beso tembloroso,
un incendio diminuto que le hizo perder la cabeza,
y entiende que el primer amor
es un escondite eterno
dentro del corazón,
donde los años solo lo cubren
con polvo de nostalgia,
sin lograr apagar su fuego.
© Corazón Bardo