Sepsis de la Sombra
Desmantelé mi armadura para que sintieras mis manos.
Te expuse el rastro de mi camino, la imperfección que me carcome,
el miedo que se adueña de mí como el olor de la sangre podrida.
Y tú, con la miopía de los mediocres,
me miraste como se mira un objeto cualquiera en la acera.
No fui ni el rastro de un amigo en tus pupilas agrieras.
Si guardé silencio, no fue por falta de palabras;
fue para que escucharas el estruendo de mi cuerpo al no poder hablar,
para que la asfixia de mi sombra la sintieras con tu piel.
Buscaba la anestesia, ese \"estoy contigo\"
que nunca brotó de tu mandíbula de cal.
¿Olvidarte? No.
Es el amor el que ha tenido el buen gusto de escupirnos.
Me ha arrojado al asfalto,
y mientras yo sigo en mi trágico recorrido por este broibo de ceniza y sombra,
entiendo que mi abadón es demasiado voraz
para que intentes apagarlo con tu cuero, con tu pulso
o con tus manos deprimientes.
Autor: bethero
20; marzo; 2026