george seclen

“Harendell”

¿Cómo no admirar tu puro resplandor?

Pequeña estrella que habita en soledad;

eres luz de luna, refugio del dolor,

brillando invicta en la inmensidad.

Alumbras el mar, a veces perverso,

siendo la guía del alma inocente;

consuelo sagrado de este universo

para el agobiado que sufre en su mente.

Eres faro eterno, maravilla del cielo,

un reflejo hermoso que ilumina el corazón;

aunque estés lejos, eres mi consuelo,

mi estrella solitaria, mi luz y mi razón.