Poeta De La Otra Esquina

Todas mis mañanas en tu hocico.

 

Claro, Chocolate,
vos me mirás ahí,
todo sudado, algo viejo,
y no te importa nada,
querés jugar,
querés saltar a mi,
para que nos frotemos
y nos demos eso
que tanto queremos.

Claro, Chocolate,
me olfateás y siento
tu interrogatorio,
pero igual me entrego
a tu hocico bueno,
a tu alegría de nene
a la salida de la escuela.

Y en vos me pierdo,
y vos en mi,
eso es lo que hacemos
para protegernos
levemente,
bajo el cielo,
sobre el suelo.