Que venga el viento,
y arranque de raíz lo que pesa.
que vuele ligero,
y con su fuerza encienda la promesa.
y que en su soplo se disuelva el miedo,
y que en su danza, el alma encuentre aliento.
y limpie las heridas que no vemos,
y siembre flores donde hubo silencio.
y deje al irse una luz que no se apague.
que habite en cada grieta, un nuevo tiempo.
y nos devuelva el pulso de lo vivo.
que el horizonte se nos haga puerto.
y que al llegar, sepamos que era dentro.
donde nace el coraje,
allí reposa el viento.
y en su reposo aprende a ser semilla.
Antonio Portillo Spinola