johan esteban restrepo uran

SUSURROS DE VERANO

 

En una tarde de verano,

mirando el horizonte

que me hablaba de lejos,

con su voz calmada y sonora

arrullaba mi alma,

llevándola a lo más profundo

de aquella montaña.

 

Los ríos corrían fuertes y veloces,

los peces nadaban libres,

y los pájaros entonaban su canto,

llenando el aire de vida y encanto.

 

Allí comprendí el sentido del momento:

que la paz no se busca,

se encuentra en el silencio del viento,

en el murmullo del río

y en el latido lento del tiempo.