Tu nube me sigue pasajera
escamoteando el álgido antártico de un pacifico rugiente.
Tus besos me son incandescentes
y aún me saben a magnolias de un pacifico lejano oeste.
Tus fríos pies descalzos,
las reminiscencias de un paseo en el mediterráneo.
Tus hondas huellas de quimeras
las alegorías de los bailes por las costas de Marfil.
Tu figura pernil, tus manos arquillas, tu silueta en fuga...
tus muslos de toga, tus dedos redondos, tu cintura en fondo....
¿Serán los mil Borneos dónde empecé a dibujarte?
¿Serán los caros brujos del antojadizo mar de tirreno?
Tú eres así
y yo soy la nariz,
esa que besa España,
(con su ´´No me esperen en abril´´)
y tus dedos de galope,
por debajo en la rodilla,
que desabotonan mis costillas
muy estilo de Madrid.