Tu mirada me desarma
con el dulce eco de tu voz,
Me llamas en la alborada.,
y mi voluntad se rinde
al primer beso de tu boca.
Mujer de mis encantos
tú me das la fortaleza
recorres con tus finas caricias
todo mi cuerpo y tocas mi alma entera.
Y yo., como tú fiel amante,
siempre te espero con ansias.
Nos encontramos aquel día
de manera inocente y seductora,
con un roce de manos que provocan,
nos vamos reconociendo
en nuestro idilio para una entrega.
Con tu llegada y cada caricia embelesada
te abrazo para hacerte sentir mujer,
y decirte que nunca más estarás sola,
que veré por ti toda una eternidad.
En un abrazo contamos las estrellas,
te apoyas en mí pecho un instante,
y siento tu aliento cálido y constante
que me dice sin palabras.,
que eres mía y nada más.
Nuestro amor se hace manifiesto
somos dos seres que eligen amarse sin permisos
dejando en una entrega en primavera
el más hermoso torbellino
de todo aquello que sentimos
después de una larga espera.