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DILUVIO PARTE 1

Al final, no era nada como pensé.
O tal vez sí…
y fui yo quien dejó de entenderlo.

Algo ocurrió.
Algo que ni la ciencia podría nombrar,
como si la naturaleza
hubiera olvidado sus propias reglas.

Han pasado años desde que estoy aquí.
Eso creo.

El mundo es un desastre,
pero no como en las películas.
Aquí no hay héroes,
no hay refugios,
no hay finales.

Solo yo.

¿Queda alguien más…
o mi mente empezó a llenarse de voces
para no quedarse sola?

Dos años.
Dos años caminando en círculos.

Dejo marcas, señales, fragmentos de mí:
piedras, hojas, rasguños en la tierra.
Pero siempre regreso.

Siempre.

Como si el lugar me respirara de vuelta.

Y lo más extraño…
es que aquí nunca llueve.

Un diluvio sin agua.
Un colapso sin ruido.

Me estoy rompiendo.
Lo siento en la forma en que pienso,
en cómo el tiempo se deshace entre mis manos.

Necesito salir.
Antes de que todo cambie otra vez.

Antes de ahogarme sin agua.
Antes de arder sin fuego.

—¡Rápido, traigan un tanque de oxígeno!
—¡Se nos va!

Esa voz…

No viene de afuera.
¿O sí?

¿Hay alguien más aquí…
o alguien tratando de llegar hasta mí?

No puedo hablar.
Hace tiempo que no puedo.
Mi voz se quedó en algún lugar
al que ya no sé volver.

Tengo sed.
Pero no encuentro agua.
Tengo hambre.
Pero ya no duele.

—¡Uno, dos, tres!
—¡No responde!
—¡Otra vez!

Algo me aprieta el pecho.
Algo real.
Demasiado real.

Calor.
Peso.
Presión.

Pero mis ojos…
mis ojos siguen en este lugar vacío.

Quizás nunca estuve aquí.

Quizás…
todo este tiempo
yo era el lugar.

¿Estoy soñando…
o estoy despertando?