poetasinalma

PLACER OSCURO

 

Inclinada la mano —ardiente, incierta—,

al ígneo cetro en sombra desatado,

mientras, de ajeno aliento inusitado,

roza la seda cárcel entreabierta.

 

Cede al tacto la tela, y ya despierta

la oculta llama en giro desbordado;

yace el pudor, en nudos enlazado,

do Venus su fulgor apenas vierte.

 

Cabalgas, y en el aire, suspendida,

gime la luz ceñida a tu cintura,

prisión de dos en una sola herida.

 

Y al trance en que culmina la ventura,

rinde su ardor la cándida encendida

nieve al licor que en sombras la apresura.

 

MarcosH