Jose de amercal

MI ÚLTIMA ESTACIÓN

Las lunas giran, la rueda del tiempo avanza,

y un año más se esfuma, sin dejar esperanza.

La piel se arruga, el paso se hace lento,

y siento en el alma, un profundo lamento.

 

Los años se acumulan, cual polvo en el rincón,

y la fuerza se debilita, en cada estación.

El espejo me devuelve, un rostro ajado y gris,

un eco del ayer, que ya no es feliz.

 

El cuerpo protesta, con dolencias y pesar,

y la mente recuerda, lo que ya no está.

La juventud se ha ido, como un sueño fugaz,

y la vejez me acecha, con su sombra tenaz.

 

Pero en medio del declive, una chispa aún resiste,

la vida es un tesoro, que jamás desiste.

Aunque el cuerpo falle, y la fuerza merme,

el espíritu perdura, y el alma no se enferme.

 

Así, con paso incierto, sigo mi caminar,

aceptando el destino, que me toca aceptar.

Y en cada nuevo día, busco la luz, el don,

de vivir con entereza, mi última estación.