\"REINA ERES PARA MI\"
Sin corona ni cetro que te identifiquen eres Reina para mi.
Porque las piedras preciosas que adornarían tu dignidad son tus brillantes ojos que te hicieron soberana de mi corazón.
No tienes corte ni príncipes que te rodeen y te rindan pleitesía, pero siempre tu respetuoso y fiel vallaso seré.
No te coronaron en un majestuoso palacio ni un desfile de elegantes tropas te rindieron merecido homenaje, pero no bien a mi vida llegaste todo mi ser, a tus pies, se rindió reverente.
Sí, majestuosa mujer, si excelentísima dignidad, Reina fuiste, eres y serás para mi.
Majestad excelsa, hermosa Soberana mía, sin repique de tambores y resonar de trompetas a mi camino de vida llegaste, supliendo fanfarrias y víctores estridentes por el trinar de centenares de pájaros que, armoníosa alegría me obsequiaron.
Reina eres para mi y lo serás siempre, porque a mi vida le diste el verdadero y más puro sentimiento que, como humanos, siempre queremos tener: Amor, nada más que Amor, ese dignísimo estandarte que, sin miedos, nos guiará a la vida plena que siempre, siempre anhelamos.
Roberto Bardecio Olivera
(19/3/2026)