Un atisbo de luz
se derramó en la orilla de mi silencio
como ola tímida
besando la arena de lo que callo
Fue apenas un suspiro del cielo
una caricia azul entre nubes viajeras
un instante pequeño
donde el alma aprendió a respirar despacio.
Atisbo de ti
como faro lejano temblando en la bruma
como sal en los labios de un recuerdo
que insiste en quedarse.
Y en ese casi-nada
tan breve como el vuelo de la espuma
cabe todo lo que siento
cuando el mar susurra tu nombre.