Oh belleza oscura
Que surges del abismo
del adios y del deseo...
Y vienes a resurgir silente
En el labio del ayer y de la nada,
Qué desgastada piel sustenta
Tu desnudez extrema...
Extrañamente acariciada
Por el convúlvulo desbocado,
En la fuente del olvido,
Manifiestate en tu
Insignificante extrañeza...
Allá donde la nada nace,
Y el corazón se aventa,
Desluciendo
el beso ausente...
En la fontana del amor,
y de la pasión ajada.