El amor es ave viajera,
de pluma libre, sin collar,
que va do el viento la lleva,
allá donde pueda posar.
Si con su ala te roza,
su hechizo te hará vibrar,
pues sigue el viento que la lleva,
porque es libre, como el mar.
Mas no le pidas que anide,
su ley es siempre emigrar,
pues va do el viento la lleva,
no se puede enjaular.
No le cierres la puerta,
déjala libre para entrar,
si va do el viento la lleva,
¿para qué la quieres atar?
Y si alza otra vez el vuelo,
sin avisar, sin preguntar,
será que el viento la lleva
allá donde pueda posar.