Carolina Ugas Pazos

La antorcha gime

La antorcha gime en la oscuridad

gime para no ser necesitada,

con su luz perpetua, sutil,

condescendiente,

se enrosca sobre si misma

busca, como toda luz,

su lugar vivaz en el mundo.

 

No gime para ser desfavorable

no incentiva incendios forestales

no quiere mandar a nadie

a las hogueras banales

del ego mal insuflado

y peor dirigido.

 

Se viste de rojo

cuando se hace adicta a la locura,

de negro cuando pacta

con los espectros,

de azul cuando se carga de químicos

y de verde cuando el cobre 

la atosiga con sus mimos 

de forja antigua y de metales olvidados.

 

No volveré a mirarla 

como la miraba antes,

sabiendo que sólo tenía

palabras sabias para mí,

como toda hija del fuego

converso con la llama

hasta quedarme dormida

y a pesar de mis meditaciones.

 

Se me imponen el pasmo y la colmena

me han condenado los antiguos sabios

al desconsuelo,

no hallaré más su paz y sus siluetas

no marcaré sus surcos

no dejaré mis huellas en silencio.

 

Gritaré alto y fuerte

no giraré sobre mis pasos.

 

OLLIN

19/03/2026