Hebras de luz que siguen
nubes abandonadas.
Paz en los monasterios
retornando a la madre
y alejarse del caos.
Que la vida no sea un pez
en su pecera.
Romper ese cristal,
porque hay mar para avanzar
al centro del alma.
No esconderse detrás de los poemas
y que el desamor haga su nido
por fuera de la casa.
L.G.