alicia perez hernandez

Amor, vino y baile…

Amor, vino y baile…

 …Cuando no estás

no hay sol

y sin ti no hay amor.

Todo huele a ti…

A lejanía a distancia a beso,

a beso sediento de mí.

A Sentencia de espera

a llegada de un mar lejano.

a arrullo azul en tus brazos

 a tus versos eróticos

contagiándonos a seguir amándonos

 poseídos de pasión y deseos

para encontrarnos en sueños,

y mis labios hambrientos desean

un beso tuyo trémulo y apasionado.

¿Dónde estás amor?

¿En el latido de mi corazón?

  ¿O en el suspiro del viento

que me lleva a ser eterno en mis ojos?

o en el adiós que nunca podemos decir,

o la promesa de amarnos?

Veo tus ojos mirándome en esa fotografía

que te robé y tienes ganas de poseerme,

yo siento arder la piel con deseos de ti

me tomas en tus brazos y me sofocas,

llevándome a tu pecho y me enciendes

Con tus besos de fuego,

mi cuerpo ya siente el calor de tu cuerpo

deslizándose sobre el mío

voy dejando el olor de mi rosa

que con fervor dejo en tus manos,

tú como un clavel ardoroso la tomas.

Eres como el viento arrebatador

y acaricia mi rostro llevándome tus deseos,

Amándonos cual rosa y clavel erguido

sometiéndome a tus deseos

en una entrega de amor apasionado,

cómo río de vida corriendo entre los dos,

en el silencio de blancas sábanas,

entregándonos cuerpo, alma y espíritu,

el olor de la piel se queda en ti y en mí,

Acercándonos, boca a boca nos damos

aliento de vida, para seguir amándonos

con fuego en las venas, como una trasfusión

de sangre, que despertó en nosotros pasión, 

Amor, vino y baile.

Bailemos, amémonos, bebámonos, Amor!

 

Alicia Pérez Hernández… México

No es la pluma la que escribe, es el alma

Todos los derechos reservados©

He aquí dos rosas frescas, mojadas de rocío:
una blanca, otra roja, como tu amor y el mío.
Y he aquí que, lentamente, las dos rosas deshojo:
la roja, en vino blanco; la blanca, en vino rojo.

Al beber, gota a gota, los pétalos flotantes
me rozarán los labios, como labios de amante;
y, en su llama o su nieve de idéntico destino,
serán como fantasmas de besos en el vino.

Ahora, elige tú, amiga, cuál ha de ser tu vaso:
si éste, que es como un alba, o aquél, como un ocaso.
No me preguntes nada: yo sé bien que es mejor

embriagarse de vino que embriagarse de amor...
Y así mientras tú bebes, sonriéndome -así,
yo, sin que tú lo sepas, me embriagaré de ti...

BRINDIS DE José Ángel Buesa 

https://www.youtube.com/watch?v=nhqsPY7mE7M&list=RDyPQHeW9yBPE&index=7