Beyders Ortiz

El Coro de la Lluvia

​La noche se deshace en gotas finas,
un murmullo de plata en el tejado,
y entre el canto del grillo que camina,
tu nombre vuelve a estar aquí, a mi lado.


​No hace falta decirte, ni buscarte,
el agua escribe señas en la ventana,
y mi pluma comienza a dibujarte
en este dulce y pálido delirio.


​Sonrío porque sí, porque te pienso,
mientras el viento ensaya su balada;
un sentimiento mudo, pero inmenso,
que nace de una luz ya lejana.


​Que llueva, que el grillo siga el rastro
de este verso que al fin vuelve a nacer;
tú eres mi guía, mi lejano astro,
mi paz en este eterno anochecer.