R.

Ojos café

En la incansable búsqueda de lo perfecto

me detuve…

como quien tropieza con el destino

sin darse cuenta.

Y fue ahí,

en unos ojos cafés,

donde el universo decidió esconderse:

viajes sin regreso,

estrellas que murieron brillando,

y lluvias de luz cayendo lento

sobre mis dudas.

Quise seguir…

seguir buscando algo más perfecto,

algo que superara ese instante,

esa forma en que el tiempo se quebró

solo por mirarte.

Pero me quedé.

Esperando lo imposible,

aun sabiendo muy en el fondo

que no existe un “más”

cuando ya encontraste

lo que sin querer

lo era todo.