Autor: Darío Daniel Lugo
Allí, en el No-Lugar, donde la desaparición concluye,
donde las sombras oscuras se funden con silencios densos.
El nuevo ser transmuta, despojado de su historia,
recorre umbrales sin final... y sin trono que reclamar.
Abismos en el tiempo detenido,
vórtices que reclaman recuerdos de un ayer que se deshace.
Hay miradas lejanas tras puertas negras que nadie abre,
apartando la luz temblorosa que insiste en engañar.
Mira tras las hojas que han de caer:
son sombras ajenas del tiempo circular.
Un aro negro, cubierto de anillos de olvido,
es el rastro que has de cruzar.
Cristales blandos, elevados sin puntos lineales,
sostienen un cielo sin vientos ni promesas.
Quien habita aquí ha dejado de ser nombre,
para convertirse en un punto lejano... innombrable.
Insondable trueno invisible, sin voz y sin aliento.
Dime... ¿Qué esperas? ¿Qué te detiene ahora?
Escucha tu propio silencio,
mira en la profundidad de la oscuridad que te habita.
Deshaz lo que el reflejo oculta con su brillo falso.
No busques ascensión,
escaleras no has de hallar.
En este fin,
con más tinta vacía... has de terminar.