Casi que te regalo un libro
casi también te lo dedico
menos mal que me dejaste
antes de poder envolverlo
no, porque no doliera
sino que era de mis favoritos
ibas a saber demasiado de mí
y yo me creía feliz
de saber casi nada de vos.
Menos mal que me dejaste
ya no me siento desnudo
y aunque sea con harapos
mi alma vestida, sale de nuevo
a la vida, a encontrarse...
a enfrentarse a nuevos miedos
y muchas más veces
intentar esquivarlos.
Menos mal que me dejaste
con palabras no dichas
que alguien tal vez escuche
o morirán naufragando
en un mar de versos tristes
Menos mal que te fuiste
y no me llevaste contigo.