El cansancio mata,
pero no de golpe,
no como un disparo limpio en la noche,
sino como una gota que cae
siempre en el mismo lugar
hasta romper la piedra que juraba ser eterna.
El cansancio mata
cuando ya no tenés ganas de explicar
por qué te duele lo que te duele,
cuando decir “estoy bien”
se vuelve más fácil
que abrir la herida frente a alguien
que tal vez no entienda.
Mata en silencio,
como las cosas más peligrosas,
como las despedidas que no se dicen,
como los abrazos que nunca llegan
aunque los necesites como el aire.
Mata cuando te levantás sin propósito,
cuando el sol ya no calienta
y la noche no abriga,
cuando todo se vuelve rutina
y la rutina se vuelve jaula
y la jaula, de a poco,
se vuelve casa.
El cansancio mata
cuando dejás de luchar por vos,
cuando empezás a aceptar migajas
como si fueran banquetes,
cuando te convencés
de que no merecés más
solo porque la vida
te enseñó a perder primero.
Mata en los detalles:
en el mensaje que no mandaste,
en la llamada que no hiciste,
en ese “te extraño”
que se te quedó atragantado
por miedo a no ser correspondido.
Mata cuando el corazón
late por costumbre,
no por ganas,
cuando amar pesa
más de lo que ilumina,
cuando sentir
se convierte en una carga
y no en un milagro.
El cansancio mata
cuando te mirás al espejo
y ya no te reconocés,
cuando sos una versión tuya
que sobrevive,
pero no vive.
Y lo peor…
es que nadie lo nota.
Porque seguís caminando,
seguís sonriendo,
seguís diciendo “todo bien”,
seguís siendo el mismo de siempre
para los demás,
mientras por dentro
te estás apagando
como una luz olvidada.
El cansancio mata
cuando ya no llorás,
cuando ni siquiera te duele,
cuando el vacío reemplaza al dolor
y te volvés indiferente
hasta con vos mismo.
Ahí es cuando realmente
empieza el final.
No hay gritos,
no hay despedidas,
no hay tragedia visible.
Solo un alma
que se cansa de pelear
y se sienta en el medio del camino
sin saber si alguien
va a venir a buscarla.
El cansancio mata…
pero antes,
te enseña lo que es
estar vivo sin sentirte vivo.
Y eso,
a veces,
duele mucho más
que morir.
Dani
18/03/2026