P.M.

Cobarde

Es duro plantarte en una situación en la que sientes que no tienes nada que ganar, 

y en la que puedes perder lo poco que tienes. 

Porque tener que confesar lo que sientes por esa persona,

supone un reto imposible de asumir hoy en día. 

Por miedo a otro fracaso.

A decepcionarla,

a ella y al resto de personas que tienes en común.

Porque la admiras tanto,

que duele saber que nunca será recíproco. 

Porque cuando sientes la necesidad de establecer contacto, 

evitas hacerlo por miedo a sentirme rechazado. 

Porque a veces, es mejor taparse bajo la sábana de la incertidumbre

que quedar al descubierto de una realidad que enfría y atormenta.

Aunque después te arrepientas cada día,

de ser un cobarde.