Es tan fuerte este amor,
que me golpea.
Es tan cruel, es tan feroz,
que me derrota.
Se esconde, sin decirlo,
entre las sombras
y al mínimo descuido
me sofoca.
Se abalanza sin piedad
sobre mis huesos
y no deja respirar.
A mis lamentos los envuelve
en su volar
y me lastima.
Goza al ver mi desesperación ardiente,
prepara sus puñales y me ataca,
comprime el corazón y la garganta
para luego ventarme a su torrente.
Me llena de dolores,
me tortura,
puede más que mis instintos
racionales.
Sonríe tan irónico que burla
mis histerias más carnales. Y me deja…
Yo vuelvo a ser feliz con él. Y de repente
me da las alegrías más soñadas,
me deja en paz, retorna a la maleza
desde donde me espía, me señala,
no pierde paso alguno de mis huellas
para cubrir de calma mis silencios,
para abrigar mis miedos y tristezas,
para velar mis sueños más preciados,
para volverme plenas las mañanas.
Prepara sus sorpresas, es astuto,
es zorro y es paloma, es doloroso
y es de miel.
Este amor es de algodones y es de roble,
me hace cosquillas y me duele,
me canta sus canciones jubilosas
y reserva melodías empapadas
de nostalgia.
Será por siempre amor,
agua y aceite,
será por siempre pájaro y felino,
será por siempre raíz y hoja caída,
será por siempre suave y aspereza,
será lo mejor y lo peor que me suceda,
será por siempre cruel en su belleza.