Para no despertar al fuego
que arranca
con una chispa.
Para estimular la escucha,
hermana del silencio.
Para pensar bien antes
lo que quieres
decir.
Para evitar repetir
otra vez
\"!o siento\".
Para no correr el riesgo
de equivocarse
más veces.
Para no tener que arrepentirse
de herir
a quien más quieres.
Para no hablar de más,
ni de lo que no nos pertenece.