El poeta araba sus ideas de sutil fragancia
y así fue como vio por primera vez
a los títeres magos que se hallaban en la lejanía,
ya la aurora vencedora de la noche
emergía victoriosa de la oscuridad.
Los títeres magos encontraron por fin las reliquias
que buscaban por mil mares,
surcando las tierras extraordinarias
con la certeza de haber despistado
las peripecias del recuerdo.
El poeta luego se inspiró en la musa de sus sueños
que emanaba magia deslumbrante
y le hacía sentir como Ramsés II en su esplendor,
así su belleza quedó grabada
por siempre en su memoria.