Emmanuel Carrillo González

Salón del Trono

Definitivamente nací para amar,
donde el mínimo
es el fondo de mi corazón.

Un lugar oculto del mundo,
amplio, adornado y cálido,
donde yace una corona etérea
esperando, pacientemente,
su hermosa dicha.

Estoy hecho, en esencia, para amar,
revestir mi corazón
con cuadros del tiempo juntos,
encontrarte en la habitación apagada
y capturar tu fragancia, como un escudo
frente a la adversidad.

No sirvo para medias tintas
ni relaciones ligeras y pasajeras,
donde la memoria es selectiva
y los corazones se mienten,
por miedo.

Por miedo a vivir el amor de antes,
cuando el enamoramiento venía siempre
acompañado de intención,
y el amor desfilaba,
explícitamente.