José Francisco De Aquino Avendaño

MUERTE MÍA

Hoy quiero hablarte despacio, muerte mía,
como quien se quita la ropa para entrar en el lecho.
No te me escondas en los huesos,
no te disfraces de silencio.

Sal a la luz de este cansancio
a la orilla de estos ojos que ya no quieren ver.
Acércate con tu paso de sombra,
con tu boca de tierra mojada.

Déjame sentir cómo me llamas,
cómo desvistes mi respiración,
cómo besas mis párpados con tu polvo.
Quiero aprender a caer en ti.

Quiero aprender a caer en ti,
Cómo besas mis párpados con tu polvo,
cómo desvistes mi respiración,
Déjame sentir cómo me llamas.

Acércate con tu paso de sombra,
a la orilla de estos ojos que ya no quieren ver,
Sal a la luz de este cansancio.
No te disfraces de silencio,
no te me escondas en los huesos.

Hoy quiero hablarte despacio, muerte mía,
como quien se quita la ropa para entrar en el lecho.
Y esperar, por fin, la consumación de tu caricia,
la dulce agonía de tu nombre en mi pecho.