Afligido, timado y roto
Se conduce, lo que queda
De la sombra viva, de mí
Padre.
Su Dios lo empujó por la
Escalera, rodando mil veces
Por tan solo doce peldaños.
El Dios de mí padre, viejo,
Orgulloso y muy resentido.
Estupro en el diezmo.
El Dios de mi padre.
Sin razones, ni subterfugio
Requeridos.