Xavier Corea

El universo de tu mirada. (A: Francis Castro Martínez).

En tus bellos ojos café se descifra el misterio eterno,
profundos como el mar donde solo el amor se ilumina,
allí nace la luz que disipa mi invierno
y en silencio florece mi esperanza divina.

 

 

Cada vez que me miras despierta mi destino,

y una aurora de fuego se derrama en mi pecho,

tu mirada es un río sereno y cristalino

que conduce alma a acurrucarse en tu pecho.

 

 

Son tus pupilas templos donde el tiempo se inclina,
dos ventanas abiertas hacia un cielo infinito,
cuando en ellas me pierdo la existencia se ilumina
como un sueño sagrado que pronuncia tu espíritu.

 

 

Yo, humilde peregrino de tu dulce resplandor,
camino a la deriva en la noche de tu mirada,
dichoso de perderme en su profunda claridad
esclavo de ti me volví con una sola mirada.

 

 

Porque sin tus ojos mi ser es desierto,
las paredes se vuelven horizontes vacíos,
y la memoria arde como un faro extraviado

buscando los ojos de la doncella que me ha mirado.

 

 

Ese breve instante sin tu presencia
se vuelve un abismo de silencio y de espera,
un destierro invisible donde sólo tu sombra reina,
mientras mi alma suspira por volver a ver
tus hermosos ojos café.