Pesa el aire que respiro
duele el agua que no llueve
llora el cielo cuando mueve
gotas claras que no miro.
Pasa el tiempo en un suspiro
pintan ríos de escarlata
buscan oro, buscan plata,
buscan todo menos vida.
¿Quién será el que ahora impida
una guerra tan ingrata?
En un mundo fermentado
por el odio y la maldad,
la esperanza y la verdad,
deben ser lo más preciado.
Si caminas desahuciado
y con cierta incertidumbre
nunca olvides, que la lumbre,
puede más que la oscurana
y que siempre, habrá un mañana,
con la luz que nos relumbre.
En un mundo adolorido
con matanzas genocidas
nunca importarán las vidas
y el olvido está prohibido.
Y en un mundo corrompido
por codicia y falsedades
pon en alto las verdades
porque pesan más que el plomo
si decides cuándo y cómo
ellas son tus prioridades.
Nunca nada está perdido
si no pierdes la esperanza
y tampoco la templanza
a pesar de lo sufrido.
¡Vuelva el pájaro a su nido
alce el vuelo hacia la altura
con denuedo, con ternura,
con su canto liberado
y también esperanzado
que termine esta locura...!