Te dejo mi nostalgia
en mil pedazos,
mi soledad diurna
y mi angustia trasnochada.
Te dejo mi nostalgia en mil libros,
en un poema de Benedetti,
en un cuento de Cortázar.
Te dejo mi nostalgia
en noches frías
encendidas con tu ternura,
o en la penumbra de algunos días,
iluminada con tus manos.
Te dejo mi nostalgia en mil pedazos de tiempo
que uniste con tu alma
para que mi soledad ya no existiera.
Te dejo mi nostalgia
en mi alcoba,
en mis zapatos viejos,
en mi guitarra,
en mis libros y mi aroma.
Te dejo mi nostalgia en tu pecho,
para que no olvides que te extraño y te quiero.