sergio vaca

SALVADOR

Ahí me encontré…
del otro lado de la distancia,
sentado frente al mar,
testigo de mi cuerpo
en un suspiro sin aliento,
una despedida a cielo abierto…

la espuma del mar tranquilo rompe su silencio…
una caricia blanca sobre la arena que no fue,
trae recuerdos de un tiempo  de sol y calma,
la brisa cuenta a mis oídos historias pasadas,
Y en cada ola, el mundo vuelve a comenzar.

 

Todo es inmortal… lavo mis sueños,
busco más allá del horizonte,

entre las huellas que dejaron

nuestros sueños y el olvido,

remontando cielos…

hasta la belleza eterna de lo efímero,

y en la nada misma sello una estrella,

que se posa en el mar dormido,

miro el tiempo que no regresa,

un adiós que en la nube se retrata,

el alma vuela…un ave sin destino.