AMORES DE ANTES DE LOS VEINTE
Dicen que el primer amor
nunca se olvida.
Pero no fue solo uno.
Hubo aquel
que nació en una mirada
y murió en el mismo verano.
Hubo otro
que vivió apenas en silencio,
un amor platónico
que nunca supo mi nombre
aunque llenara mis días.
Y también estuvo aquel
que creí eterno,
pero era solo una moda del corazón,
una llama joven
que ardía fuerte
porque aún no sabía durar.
Antes de los veinte
el amor tenía muchas formas:
era promesa,
era incendio,
era sueño.
Hoy, cuando la vida
ya ha pasado varias estaciones,
a veces recuerdo esos nombres,
esas miradas,
esas historias pequeñas
que parecían el mundo.
Y entiendo algo curioso:
no todos los amores
estaban hechos para quedarse,
pero todos
dejaron una chispa
que todavía ilumina
la memoria.
© Corazón Bardo