En el sendero estrecho de altibajos,
percuten las alas de una blanca paloma
que por medio de escupitajos se esconde
con miedo por culpa de niños que juegan a ser persona.
Todo se basa en oscilaciones de amor,
un disfraz de lo que soy y tal vez mañana
no se esconda el sol; hoy buscaba abrir
nuevamente mis ojos.
No detectaba nada especial en esto,
y ya no era decepción o sentirme molesto:
era buscar la paz tan cerca del alma,
y comprendí que de eso se trata.
Creo sentirme libre cuando estoy triste,
porque es la manera en que emergen escritos;
estoy triste al sentirme libre
porque mi pena refleja lo que no ha sido dicho.
Me bastaría con ese despertar hermoso:
fue un diez al uno estando juntos,
por la corriente de los corazones
y la filosofía de extrañar sin razones.