Sebastián Joel

La corriente de los corazones

En el sendero estrecho de altibajos,
percuten las alas de una blanca paloma
que por medio de escupitajos se esconde
con miedo por culpa de niños que juegan a ser persona.

 

Todo se basa en oscilaciones de amor,
un disfraz de lo que soy y tal vez mañana
no se esconda el sol; hoy buscaba abrir
nuevamente mis ojos.

 

No detectaba nada especial en esto,
y ya no era decepción o sentirme molesto:
era buscar la paz tan cerca del alma,
y comprendí que de eso se trata.

 

Creo sentirme libre cuando estoy triste,
porque es la manera en que emergen escritos;
estoy triste al sentirme libre
porque mi pena refleja lo que no ha sido dicho.

 

Me bastaría con ese despertar hermoso:
fue un diez al uno estando juntos,
por la corriente de los corazones
y la filosofía de extrañar sin razones.