Qué curioso…
cómo alguien que juraba quedarse, terminó enseñándote a soltar.
Hoy ya no te duele como antes, pero te quedaron cicatrices que te recordaron cuánto vales.
Y si algún día se vuelven a cruzar…
solo sonreirás, porque mientras esa persona se iba, tú te estabas encontrando.
A veces perder a alguien…
fue la única forma de no perderte a ti.
Poeta: Esequiel