Se vale vivir.
Aunque el día amanezca torcido, aunque el mundo parezca escrito con una tinta que a veces solo sabe decir demasiado tarde.
Se vale vivir.
Sin tener todas las respuestas, sin entender del todo por qué algunas puertas se cierran justo cuando pensábamos que ya sabíamos el camino.
Se vale vivir.
Con el corazón a medio reparar, con recuerdos que todavía respiran en alguna parte del pecho como una luz que insiste en no apagarse.
Se vale vivir.
Aun cuando la esperanza no sea un grito, sino apenas una pequeña decisión que tomamos en silencio.
Y entonces uno sigue, no porque todo esté resuelto, sino porque incluso así, con dudas, con cicatrices, con preguntas abiertas.
Se vale vivir.
------------
Rafael Blanco López
Derechos reservados