Poeta De La Otra Esquina

Catalina Giraldo.


Ay, Catalina,
el fulgor a veces
pende de las greñas
del destino.

Ay, Catalina,
¿ves que el viento dice
lo que calla?
¿ves que la sentencia
golpea martillando
tu existencia?

El cielo es tan enorme
como tus pupilas,
como tus pupilas.

El cielo es tan terrible,
como siendo nuestras,
como siendo nuestras.

En las caracolas zumba un poema:
melodía que te escarba
en las lluvias de marzo.

¿Qué es esto?

Un árbol que cede,
pero tantea la brisa
como su hermana nueva.

Un árbol que crece
en los resquicios
de cualquier madrugada.

¿Hay pausa posible
o descanso eterno?

Ay, Catalina,
tu beso es el mio,
y el universo fulge
en el ovillo de los astros.

Ay, Catalina,
musa,
reina
y centro.

Tu acento me reclama,
y yo simplemente acudo.