EN EL TREN
La pantalla proyecta su mundo sobre mí.
El paso hirsuto de las imágenes
hacen danzar mis ojos como peonzas de plata.
Estoy inmóvil y me desplazo continuamente.
El exterior también se desplaza como yo
Sin cesar y como yo permanece inmóvil.
¡Es la magia de la pantalla
el poder de una ventana liberada de los muros de piedra!
Como el espacio exterior
mi mente no cesa de crear imágenes
que se superponen y a veces parece que se complementan
como si formaran parte de una misma realidad.
Apareces hermosa como tú misma,
dividida en infinitud de partículas
que algún dios se entretuvo en formar sobre aquella montaña.
Quiero un primer plano de tu cara y lo obtengo sin esfuerzo
tus ojos brillantes tras el cristal
las pestañas humedecidas que empapan las lágrimas…
No debí enfadarme esta mañana contigo.
Cuando vuelva te llevaré un regalo
y una rosa entre el corazón…
Un pino bandolero te separa de mi lado.
El tren silva sobre sus venas de hierro.
La pantalla sigue creando imágenes efímeras
porque su poder procreador es infinito
y mi mente, como si aceptara el desafío,
continúa soñando despierta.
Salva45