Yamel Murillo

ENMUDECIDOS

Me has vestido

desde la primera,

todas las noches

de tu deseo absorto y callado.

Cada elucubración tuya

silenciosa

saturada de ansia aturdida

ha tocado los rincones míos,

que evocas

sin musitar palabra...

 

Desnudas el último

de mis pensamientos nocturnos

con el fuego de tus manos;

tan lejanas me son

como la sábana que me cubre,

que humedece

y resplandece la oscuridad

de mis anhelos presuntuosos

cada vez que lo que no dices

me acaricia,

y lo que retienes

me seduce...

 

Llevas en tu osadía,

del ímpetu

a mi realidad

un sueño auténtico

de morir y renacer

perdida en los besos

que no te conozco

pero que me dejan exhausta

de ti,

de mí

en medio

de la espera cruel

por encarnarte

en mi habitación cerrada.

 

Y lo sabes,

porque astuto

muerdes el labio

ante las preguntas suspicaces

de un cuerpo

trémulo y descolocado

que sale de mí

en tu búsqueda

bajo el índigo de la luna.

 

Ella será hoy

de nuevo

la celestina

y traerá

a mi caudal

el cauce de tu río aperlado

y retendrá apasionado

en un tímido espasmo

el próximo

y desesperado encuentro,

aunque al mirarme

abrumado

creas

permanecer a mis sentidos:

absorto y callado...

 

Yamel Murillo

 

Cuando la luna se muerde los labios©

D.R. 2013