racsonando

¡Y te vi!

Y te vi...

cuando el sol deshilachaba sus últimas luces

sobre los tejados humedecidos con el llanto de la tarde.

Caminabas distraída bebiendo los retazos del silencio.

En las cornisas recién pintadas las golondrinas jugueteaban

unos cuantos bostezos de miel.

 Te mofabas de las piruetas del mañana

y rezabas rosarios de alacranes milagrosos.

Y te vi…

entre la bruma del tiempo perdido.

Y te vi…

en los espejos del sueño vencido.

Y te vi… 

cuando el recuerdo temblaba en mi voz.

Y te vi…

aunque la noche negara a los dos.

El tiempo vaciaba los almanaques de la infancia.

La adultez caminaba con su bastón de sobresaltos.

Me hice prestidigitador, aventurero,

ventrílocuo de espantos, escultor de necedades…

todo porque quería soñarte en el edredón de mis insomnios.

El tren de los recuerdos lanzó su aullido estremecedor

y nos perdimos entre las rutinarias secreciones del smog.

Y te vi…

entre la bruma del tiempo perdido.

Y te vi…

en los espejos del sueño vencido.

Y te vi…

aunque se agosten mis días.

 Y te vi…

Y te vi…

Y te vi…

rompiendo el tiempo en mi voz.

Y te vi…

Y te vi…

aunque la noche nos negara a los dos.

Y te vi…

más allá del olvido…

aunque se agosten mis días.

      Racsonando Ando / Oscar Arley Noreña Ríos