Casi siempre,
casi siempre es lo mismo:
llorar sin dormir,
gritar pero sin nadie que oír,
hablar sin llorar, para no incomodar.
Y aun así, seguir aquí,
así, pero sin sentir,
sin llorar, sin hablar,
porque \"no queremos incomodar\".
Pero si no podemos hablar,
no podemos contar,
y si no contamos, nos tragamos el pesar.
La gente ya no siente,
y lo mismo da amar.
La gente ya no ama,
solo daña,
usan y tiran como un juguete,
sin pensar que el alma también se rompe.
Y la gente con sentimientos
es quien más lo lamenta,
quien más se rompe
cuando nadie se da cuenta.
Prometieron escuchar,
pero solo esperan que te calles.
Hablar duele más
cuando nadie quiere entender.
Y quien siente de verdad,
es quien más carga con la soledad