Fingen y se callan ante el intendente,
Fingen y se callan ante la gente,
Fingen y se callan ante el Dios Sublime,
¡Fingen y se callan ante sus amigos!
Y mienten sin piedad, nada los detiene,
Ni siquiera lo evidente,
Ni siquiera la memoria
De a quien ya engañaron previamente,
Ni la razón, tan austera,
Para ellos es regla,
O el común sentido, norma.
En fin, ya nada me sorprende,
He visto rastreras sabandijas
Hacerse los señores
Con mi billetera,
Y en mi presencia ante otros
Hacerse autocumplidos,
Y al otro día, débil y derrotado,
Venir a pedirme leche,
O que les entregue mi cuarto:
Para ellos lo quieren.