Una de mis costillas usó el pintor
para asestar su perfecta maniobra;
para esbozar en el rocío
su mayor obra de arte
Obra que brota y florece,
que se vuelve experiencia y heridas;
que sangra, que sufre y propicia la vida.
Obra enmarcada en mi sonrisa,
la misma que me causa verla.
Óleo que a brochazos parte en dos el día.
Una de mis costillas, tan simples e imperfectas,
usó el pintor para hacer
su mayor obra de arte.