Héctor Gregorio

Siempre ella, infinito.

Siempre ella y doscientos treinta y siete meses, con sus minutos y sus segundos.

Siempre ella y un catorce cualquiera, ni más ni menos importante que algún dieciséis común.

Siempre ella; y fue catorce y fue infinito para nosotros.

Queriendo ver qué pasaba, y pasaron diecinueve años y nueve meses ya.

Y pasaron días y noches enteras, tan ligeras en peso como en velocidad.

Siempre ella y todo su mundo.

Siempre ella y mi mundo agregado.

Siempre ella y el fruto de nuestro amor sin condiciones.

Siempre ella y las miradas de hoy, con el amor de hoy, con las ganas de estar juntos, infinito.

 

(A la mujer de mi vida. Cerca de veinte años juntos).