Siempre ella y doscientos treinta y siete meses, con sus minutos y sus segundos.
Siempre ella y un catorce cualquiera, ni más ni menos importante que algún dieciséis común.
Siempre ella; y fue catorce y fue infinito para nosotros.
Queriendo ver qué pasaba, y pasaron diecinueve años y nueve meses ya.
Y pasaron días y noches enteras, tan ligeras en peso como en velocidad.
Siempre ella y todo su mundo.
Siempre ella y mi mundo agregado.
Siempre ella y el fruto de nuestro amor sin condiciones.
Siempre ella y las miradas de hoy, con el amor de hoy, con las ganas de estar juntos, infinito.
(A la mujer de mi vida. Cerca de veinte años juntos).