A decir verdad, tengo miedo a olvidar. Antes le llamaba de otra forma: le decía miedo a la muerte. Pero quiero decirles, que no es cierto.
Para mi ahora la muerte, más que un castigo, puede ser un descanso: un lugar donde ya no hay cuerpo, no hay más pendientes que resolver, no hay sueños inalcanzables - porque simplemente los sueños fueron inalcanzables -. Solo hay una oscuridad vacía de nada.
A menudo me veo ahí, siendo un cosmonauta viajando en el necro-cosmos.
No… no viajando.
Deambulando en el necro-cosmos.
Pero sin consciencia, solo ahí flotando sin luz, sin pensamientos, sin sentir ni ver absolutamente nada. Quizás, también es miedo a perder la consciencia.
Pero todo esto me hace más querer aferrarme no tanto a la vida, sino a los recuerdos de lo vivido, el simple hecho de no poder recordar el amor o el olor de la comida recién hecha me desbarata por completo.
Y es que algo natural de la mente humana es que, todo conforme avanza el tiempo, tendemos a olvidar ciertas cosas. Yo, por ejemplo, sé que hace al menos unos cinco años atrás recordaba algunos momentos a detalle de cuando tenia cinco años de edad. Pero ahora en la actualidad solo recuerdo eso: que antes podía recordarlos.
Ya no recuerdo lo que recordaba.
Es extraño saber que recuerdo haber recordado, pero no recordar qué es lo que recordaba.
A lo que me lleva a pensar que seguramente en unos cinco años más olvidaré otros detalles de la infancia, y así sucesivamente, hasta llegar a olvidar los recuerdos de la adolescencia y de la adultez…
Eso me lleva a preguntarme, algo muy serio: si en la muerte no perdiera la consciencia y por ende, pudiera recordar algunas cosas, ¿Cuánto tiempo de muerte me tomaría olvidar toda una vida?
No lo sé.
Pero me asusta, me asusta pensar que incluso en la muerte podría morir otra vez, quedando como un fósil inconsciente en medio de la oscuridad de mis ojos cerrados, flotando en un necro-cosmos ante destellos inimaginables de cuásares del espacio primitivo.
Y la muerte es primitiva…
Siempre olvido, olvidar es la muerte de la consciencia, olvidar es no haber estado aquí ni en algún orto lugar.
La vida misma, se deshace, se diluye en la oscuridad infinita.
La vida es rápida, pero la muerte muy lenta… quizás eso responde mi pregunta, pero ¿Vivimos para olvidar?, ¿Olvidamos para ser biodegradables y sostenibles?, ¿De qué sirve que desaparezca toda una civilización y deje sus rastros, si al final el planeta tampoco será eterno?
El mismo universo morirá en algún momento, y no estarán estos ojos, esta mente, no habrá nadie para decirle a otro ser, lo bello que fue viajar a marte, salir de nuestro sistema solar, o ver por un telescopio por primera vez un agujero negro.
Lo hermoso que fue ver crecer una flor y lo cálido que fueron los abrazos a la luz de la luna.
Olvidar, es no haber existido jamás.